January 19, 2018

Puerto Rico: Probamos el Lexus RC

Existen dos maneras infalibles de hacer que llueva. La primera es la clásica: que alguien lave su carro. La segunda es que algún periodista automotriz reciba para la prueba un carro nuevo y tan perfectamente lavado, que esté limpio hasta dentro del tubo de escape.

Esa segunda me pasó el día que recibí el nuevo deportivo de Lexus, el RC. La isla de Puerto Rico no había visto lluvia en meses. Todo estaba más seco que los bolsillos y las cuentas de banco de los boricuas. Mas el mismo viernes que fui a recoger un inmaculado RC F rojo para probarlo durante el fin de semana y a la media hora estaba lloviendo como si fuera la época de monzones de Bangladesh.

Fue bueno atraer toda esa lluvia, pero también fue muy frustante porque tenía en mis manos el segundo carro más potente en la historia de Lexus y por los fuertes aguaceros, casi no pude salir a manejarlo. Frustrante también porque un carro tan bello siempre estuvo sucio.

El RC es un carro muy importante para Lexus porque marca su retorno al segmento de los cupés deportivos de lujo. Desde 2001, último año del modelo de primera generación del SC, Lexus no tenía un cupé de producción masiva. Especifico “masiva”, ya que del 2010 al 2012 tuvo el LF-A, que también era un cupé, pero era un superexótico prácticamente hecho a mano y con una producción limitada de tan solo 500 unidades. Ninguno llegó a ser vendido en Puerto Rico, aunque sí fueron ofrecidos a un precio cercano al medio millón.

Pues sí, llovió todo el fin de semana. También llovió el lunes y cuando ya estaba resignado a entregar el RC F sin haberle tomado buenas fotos y peor aún, sin dar un buen paseo en él, el martes de esa semana amaneció soleado. Así que le di una breve lavadita como los baños a cubito que muchos puertorriqueños nos estamos dando hoy en día y me lo llevé hasta Santa Isabel.

Lexus RC F

Con carreteras secas y la distancia hasta el sur, pude probar el RC F mucho mejor que durante los breves viajes bajo los aguaceros de aquel fin de semana. Así pude experimentar la verdadera naturaleza de este carro: la de un auto deportivo muy serio. Las butacas agarran a uno en su lugar y la suspensión es sumamente rígida, lo que aporta a un manejo muy preciso en las curvas, pero también un rodaje duro en el que se sienten todas las irregularidades de la carretera y ya ustedes saben que las nuestras tienen muchísimas.

Los 467 caballos de fuerza definitivamente se sienten. Es mucha potencia y se hace muy evidente en los arranques. También es muy notable el sonido del motor y suena bello. Bueno, como que son ocho pistones trabajando en conjunto.

El RC viene con una transmisión automática de ocho velocidades con modo manual que transfiere la potencia del motor a las ruedas traseras. Son ocho cambios, de los cuales solo experimenté seis, Habría que ir demencialmente rápido para que ella llegue por sí sola a séptima y mucho más a la octava.

Aumentando la naturaleza deportiva del RC F está un selector que cambia por completo su personalidad. Tiene tres modos. En “Eco” el auto trabaja más sereno. Los cambios de la transmisión son más cortos, para no aumentar mucho las revoluciones y así, se ahorre más gasolina. El modo “Sport” crea la sensación de un carro notablemente más deportivo y el tercero, “Sport S+” lo transforma en un temible carro de pista. En Sport S+, los cambios son sumamente largos para aumentar las revoluciones al máximo, la suspensión se torna aún más rígida y el carro hasta suena diferente.

El RC es bastante más “baratito”. Sus precios corren de $67,000 hasta $99,000. Viene en dos modelos: el RC 350 y el RC F, que es el que probé. Con 467 caballos de fuerza generados por un motor V-8 de 5.0 litros, es actualmente el modelo más potente de Lexus. El LF-A lo superaba por 85 caballos, por lo que el RC F logra una potencia bastante cercana, a pesar de que su motor tiene dos cilindros menos que el V-10 del LF-A.

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